Me acabo de dar cuenta de que ya no disfruto la comida. No solo
eso, no tengo ganas de comerla. Siento hambre, siento el sabor. Lo reconozco.
Pero cómo porque es hora de comer y ya está, no me tienta.
Ayer fue el cumpleaños de mi mama, A la mañana había
facturas calentitas para desayunar, después cayó en casa mi abuela con unas
masas. Almorzamos milanesas, con papas fritas. A la tarde fui a un evento, me
ofrecieron galletitas y más facturas. A la noche empanadas, deliciosas, de
carne y de queso, y pizza, y sanguches de peceto con mayonesas de atún, de
aceitunas, de queso azul. Y después torta. No comí prácticamente nada en todo
el día. Una factura a la mañana, una milanesa, nada en la merienda, una porción
de pizza a la noche. No quería, no quiero.
Odio esto, siento que no puedo disfrutar nada. Hay una dosis de
tristeza que baña todo, y si no, la apatía. No quiero estar en la cama, no me
quiero levantar. Los días se hacen eternos y no puedo esperar a que llegue la
hora de acostarme. Y cuando me acuesto sufro por qué no puedo dormir. Duermo un
par de horas y me despierto a la madrugada. Todo el tiempo es eterno. Hago todo
sin ganas para distraerme de lo triste que me siento cuando no estoy haciendo
nada. Y no lloro. Ni siquiera puedo desquitarme llorando. Me duele el
pecho y quisiera gritar hasta que todo lo que tengo adentro se vaya. ¿No hay
manera de que se acabe?
Ni siquiera es que vivo pensando en él, no es eso. Me siento
triste. No importa que piense. Me cuesta sonreír. Quiero llorar y que todo se
acabe. Es como un dolor de cabeza continuo. No sé que me duele, pero algo entre
la garganta y el estomago no me deja en paz. Estoy exhausta, necesito dormir
algunas horas seguidas, por lo menos 7. Siento de repente un nudo en la
garganta y los ojos pesados y no me sale el llanto.
No veo salida de esto, no puedo "ponerle actitud" y
distraerme como las semanas anteriores. No puedo hacer nada, siento como si
hubiera perdido una batalla y trato de mantener a raya el pensamiento obvio:
"Estoy deprimida otra vez". La pesadilla vuelve. Lo que hace dos años
me aterra paso: Estoy deprimida otra vez. Necesito volver a tratamiento.
Perdí, perdí contra mi propio cerebro otra vez. Y debería haber hecho algo a
tiempo, cuando empecé a sentir el problema en el borde de mis emociones. Hace
más de un mes que se que me ronda. Me siento cada vez más débil y no puedo
evitar pensar que si hubiera hecho algo a tiempo ahora por lo menos pelearía
esta nueva vieja batalla de a dos. Pero me siento sola y vulnerable.
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