Hoy empecé con un problema otra vez. Porque
hoy escribí que me sentía lista para volver con vos. Que me sentía cambiada y más
madura y me demuestro otra vez que no.
Tengo pánico de que en este tiempo vayas a
encontrar a otra, porque estoy prácticamente segura de que todavía no me
olvidaste. No sé que significa que me desbloquees y me bloquees, que hagas un
facebook nuevo y borres el anterior, para bloquearme después en el nuevo, después
eliminarlo y recuperar el viejo. Tengo pánico de lo que significa para mí el
seguir minuciosamente todas tus reacciones internauticas. Me demuestra que no
cambie lo suficiente. ¿Es necesario dejar de preocuparme por lo que haces?
¿Haces lo mismo vos? ¿Viste los “me gusta” que le dio mi ex a mis posteos? ¿Te habrá
molestado? ¿Te habrá disuadido de hablarme?
Sé que todo esto que me ronda la cabeza es
señal de que necesito más tiempo. ¿Necesitaras vos más tiempo? ¿Me vas a hablar
eventualmente? ¿Debería esperar a que eso pase? ¿Si te hablo yo primero vas a
simplemente concluir que no te supere? ¿Tengo que superarte para volver con
vos? ¿Tendría sentido eso?
¿Qué sentís? Me
vuelve loca esta pregunta. Seguís pensando que ya no te amo. ¿Estás bien? ¿Estás
mal? ¿Tenes con quien hablar de ciertas cosas? ¿Hablas con otra de tus
problemas? ¿Te ayudan? ¿Lloras? Me preocupo por vos, en serio. Me lastima
pensar que si me necesitas no me vas a buscar. No quiero que te sientas solo.
No quiero que te sientas no querido.
Todavía te quiero,
supongo que pensas que yo creo que te quiero. Pero te equivocas, te quiero
genuinamente. El desgaste no cambia eso. Te quiero y te quiero bien, te quiero
estando bien. Estando bien yo y con ganas de que estes bien. Te quiero para
hacerte bien, para hacernos bien.
Siento que pasó un millón
de años desde la última vez que te bese. Y a toda la basura que paso después la
recuerdo desastrosamente, pero tengo grabados todos los detalles. Todavía
siento vergüenza de ese 22 de abril, y los días sucesivos. No se pasa más el
tiempo, y sin embargo los días se hacen cortos. No puedo creer que este viernes
se cumplen 3 semanas desde que me dejaste ir y decidiste que querías vivir en
paz. Me sigue doliendo que tu vivir en paz sea sin mí. Sentir que no sumo
siempre me duele.
Solo pensar en
volverte a ver, en llamarte y decirte de vernos, en pasarte el link a este blog
me volvió a llenar de todas estas dudas. Me vuelvo a sentir vulnerable, y
humillada. Le tengo miedo a tu rechazo. A que digas que no. Tengo miedo de
apurarme y arruinar toda esperanza y tengo miedo de esperar demasiado y arruinar
toda esperanza.
¿Por qué es necesario
no extrañarte para hablarte, si lo que estas esperando es que te busque y te diga que tenias razón, que no
te amaba? ¿Por qué me siento como en un callejón sin salida, en el cual decirte
que te quiero es perderte y decirte que no te quiero es perderte? ¿Por qué cuestionarme
esto si ya te perdí?
¿Te perdí?
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